El último fin de semana fue como
volver a la infancia. Volví con mis pasos torpes e indiferentes.
El día viernes por la noche estaba
concentrada (después de un día algo agitado) viendo Tokyo Ghoul en la laptop,
cuando mi mamá me dice que prenda la computadora que está en el primer piso. Entonces me levanto y me dirijo a la escalera
(en qué estaría pensando para no darme cuenta, yo siempre estoy precavida),
pero de un momento a otro me encuentro en el piso de espaldas, es como cámara
lenta, ves como pasa todo, yo quería levantarme pero no podía, sino fuera por
esa pared, creo que me iría de largo hasta donde haya algo que me detuviera.
Cuando me levanté vino toda mi
familia, más por el sonido de la caída que por mis gritos (soy de las que no
gritan cuando pasa ese tipo de cosas, mejor dicho en todo). Ya estaba parada, pero me dolía la mitad de mi
cuerpo, no podía respirar bien y mi mamá gritaba: ¡MI HIJA, MI HIJA! Mi tía:
¡YA CÁLLATE, PEOR LA ASUSTAS CON TUS GRITOS! Y yo muda (o sea porque iba a
gritar, no me nace gritar ni llorar), entiendo que se asustaron, pero yo soy
más calmada.
Me llevaron al cuarto de mi prima
por tener la cama más dura, más que todo por precaución, ya que me había caído
de espaldas. Me preguntaron que me dolía y yo les dije que era más el brazo
izquierdo, y cuando ven mi brazo, estaba hinchadazo, sobre todo el codo, en un
momento pensaron que me había roto el hueso, pero si lo podía mover, así que me
pusieron hielo para bajar la hinchazón. Lo malo era que me seguía doliendo el
pecho, y un poco me seguía faltando el aire, entonces decidieron llevarme a ver
al doctor (fui en pijama), me sacaron placas y cuando lo hicieron me dijo que no había fisuras
ni nada, que solo era golpe fuerte (ufffff menos mal). Solo llegaron a
vendarme, darme crema y pastilla (me querían poner una inyección para el dolor,
yo me rehusé, dije creeeema).
Y bueno, es jueves y sigo aquí en
casa con el brazo vendado; les recomiendo tener mucho cuidado, las escaleras
son malas, tienen la intención de hacerte caer. Y definitivamente, es recontra
molestoso andar con esta vaina, da picazón y no deja dormir, más cuando uno
duerme estirada, moviéndose a cada rato por el espantoso calor. Cuento los días
para quitármelo. Y ya es de familia romperse el brazo.
Ahora les cuento, que de niña yo
al parecer amaba el piso, siempre me caía en la casa, en el colegio, era súper
torpe. Tenía las piernas amoratadas, rasmilladas, pero jamás me rompí algo
(Gracias a Dios).
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| ¿Se imaginan estar así? No, que horror. ¡Dios nos libre! |
¡Ah! Por otro lado, es bueno
mantenerse saludable. Por eso, uno debe mantenerse hidratado. Y para que se
motiven encontré un vídeo muy divertido y que de pasada te contagia la letra y
el ritmo.
Eso es todo por hoy amigos.
Muchas bendiciones para todos.


